En datos
- ERP a medida desde 4.900 € sin IVA, entregado por fases
- Análisis de procesos incluido en el proyecto
- Sin licencias recurrentes por usuario ni módulos sin usar
- Se integra con la contabilidad, el ERP o la maquinaria que ya uses
- El código y la documentación son del cliente
Qué es exactamente, sin jerga
Un ERP es el programa donde vive la operación de la empresa: clientes y proveedores, inventario, producción y trazabilidad, facturación, informes, y roles y permisos por usuario. Un ERP comercial trae todo eso resuelto a su manera y tú te adaptas. Uno a medida se construye sobre tu manera de trabajar y crece con ella. No es más complejo: tiene menos cosas, pero las que tiene son las tuyas.
Cuándo merece la pena
Cuando tu proceso es tu ventaja competitiva y ningún producto de catálogo lo cubre del todo. Cuando pagas licencias por usuario y por módulos que nadie abre. Cuando los datos se copian a mano de un sistema a otro, hay partes en papel o la verdad vive en tres hojas de cálculo distintas. Y cuando necesitas integrar sistemas que hoy no se hablan entre sí. En esos casos, a medio plazo suele salir más rentable que un ERP comercial.
Cuándo NO merece la pena
Si tu proceso es común y no diferencial (una facturación básica, una gestión de clientes sencilla), un producto estándar te sale más barato y lo tienes mañana. Te lo diremos en el diagnóstico antes de cobrarte nada. Tampoco merece la pena si nadie dentro de la empresa va a liderarlo: un ERP a medida necesita una persona que decida y valide, o se queda a mitad.
La vía intermedia, que suele ser la buena
Muchas veces lo sensato no es sustituir nada, sino añadir la pieza que falta y conectarla con lo que ya tienes. Mantienes la contabilidad o el ERP comercial donde funciona y se desarrolla a medida solo lo crítico, integrándolo. Si tu sistema actual tiene API o base de datos accesible, casi siempre se puede, y lo confirmamos en el diagnóstico.
Cómo se construye sin arriesgar todo de golpe
Por fases, con presupuesto cerrado en cada una. Primero el análisis de procesos, que va incluido. Después el módulo que más duele, en producción y usándose. Y solo entonces el siguiente. Así controlas la inversión desde el primer día, y si en la fase dos decides parar, lo que ya tienes funciona. El código y la documentación son tuyos.